sábado, 30 de enero de 2010

CUANDO LAS CARTAS Y LAS RUNAS





Cuando naciste las cartas
y las runas estaban echadas,
tu destino refulgía en manos de los dioses.
Tu senda estaba marcada por un camino
Poblado de humildad y alegrías.
Artífice de tus logros a fuerza de ahínco y trabajo
llegaste más allá de lo imaginado.
En el candor de tu mirada
brillaba tu alma noble y desinteresada,
el amor hizo de tu corazón
su más divino aposento.
Quién no te conocía,
al verte podía confiar en el hombre íntegro
que tu transparencia delataba,
quien te conocía, encontraba en tu paz
el sosiego, la paternidad, el refugio.
Tus manos supieron de la generosidad,
El mantel siempre puesto,
el plato compartido,
el vino en la copa acompañaba
la charla apasionada.
Hoy, ellos, los dioses y los ángeles
te mantienen lejos de los cuervos,
de los dolores terrenales, de la decepción
de aquellos que fueron sangre de tu sangre,
lejos de las miserias de la vida.


Angela Teresa
Para vos con el mismo amor de siempre y por la eternidad

9 comentarios:

Damalis dijo...

Como siempre: Escrito con el corazón en la mano. Me encantó

fgiucich dijo...

Ese amor que sigue firme, sin claudicar. Hermoso!! Abrazos.

TORO SALVAJE dijo...

Un poema muy bueno.
Me gustan sobre todo los versos finales.
Voy a encomendarme a los Dioses.

Besos.

RMC dijo...

Excelente y reflexivo texto
un placer leerte.
que tengas una feliz semana
un abrazo.

Ignacio dijo...

Con el mismo o más amor si cabe, con el paso del tiempo.
Hay quien deja huellas imborrables, precisas y nobles.
Besos.

Carla dijo...

Me encanto esta poesía! Bellisima!

Carla dijo...

Hace mucho que no escribís, espero vuelvas pronto!

Jorge Atarama dijo...

El amor es indestructible por que es de lo que está hecho todo, simplemente se re ordena y expresa de diversas maneras.

MarianGardi dijo...

Maite, has conseguido que broten mis lagrimas.
Es tanta verdad la que dices, hay tanto cuervo por el Mundo. Seres sin luz, que van dando y dándose tortazos
porque no ven y sólo tocan y creen lo que aferran, lo suyo, egoístas natos.

A traves de ti le vemos a él y le amamos también.
Gracias Angela escribes muy bien.
Besos